Si tienes diabetes —o convives con alguien que la padece— este artículo puede ser literalmente decisivo. En España, más de 5 millones de personas tienen diabetes diagnosticada, y se calcula que otro millón la tiene sin saberlo. Muchas de ellas desconocen que los pies son uno de los órganos más vulnerables de esta enfermedad, y que un pequeño descuido puede desencadenar una cascada de complicaciones que termina en amputación.
En Clínica Crespins atendemos pacientes diabéticos de Xàtiva y toda La Costera en nuestro servicio de podología especializada. Este artículo resume lo que todo diabético debería saber sobre el cuidado de sus pies.
Por qué la diabetes afecta al pie: doble mecanismo de daño
La diabetes produce dos tipos de daño en los pies que se suman y potencian mutuamente:
- Neuropatía periférica: los niveles elevados crónicos de glucosa dañan los nervios que inervan los pies. El resultado es pérdida progresiva de sensibilidad al dolor, la temperatura y el tacto. El paciente puede pisar una piedra, tener una herida abierta o llevar un zapato que le roza durante horas sin sentir nada. Lo que en una persona sin diabetes sería una molestia que le haría quitarse el zapato, en un diabético pasa desapercibida.
- Angiopatía diabética: la diabetes daña los vasos sanguíneos, especialmente los más pequeños (microangiopatía) y también los medianos y grandes (macroangiopatía). El resultado es una circulación deficiente en los pies: menos sangre llega a los tejidos, lo que significa menos oxígeno, menos nutrientes y menos células de defensa. Una herida pequeña que en condiciones normales cicatrizaría en una semana puede tardar meses o no cerrar nunca.
Cuando se combinan falta de sensibilidad y mala circulación, el pie queda expuesto a heridas que no se sienten, no cicatrizan y se infectan con facilidad. Ese es el mecanismo del pie diabético.
Clasificación de Wagner: los 6 grados del pie diabético
La escala de Wagner es el sistema más utilizado para clasificar la gravedad de las lesiones en el pie diabético:
- Grado 0: pie en riesgo, sin lesión activa. Presencia de callosidades, deformidades o neuropatía sin úlcera.
- Grado 1: úlcera superficial que afecta solo a la piel.
- Grado 2: úlcera profunda que llega a tendones, cápsula articular o hueso sin infección.
- Grado 3: úlcera profunda con infección (osteomielitis, absceso).
- Grado 4: gangrena localizada en un dedo o zona del pie.
- Grado 5: gangrena extensa de todo el pie.
Los grados 0 y 1 se manejan desde podología en consulta. A partir del grado 2 se requiere equipo multidisciplinar. Los grados 4 y 5 implican habitualmente cirugía y, en el peor caso, amputación. Por eso la prevención en el grado 0 es la estrategia más importante.
Protocolo de prevención: lo que debes hacer cada día
La prevención del pie diabético no es complicada, pero sí requiere constancia:
- Inspección diaria: examina tus pies cada noche con buena luz. Si no llegas, usa un espejo o pide ayuda a un familiar. Busca: enrojecimiento, ampollas, cortes, grietas, cambios de color o temperatura.
- Lavado e hidratación: lava los pies con agua tibia (no caliente, porque no sientes bien la temperatura) y jabón neutro. Seca minuciosamente entre los dedos. Aplica crema hidratante en todo el pie excepto entre los dedos para evitar maceración.
- Corte de uñas correcto: córtalas en línea recta, sin redondear los bordes. Nunca con tijeras de punta; usa cortaúñas recto. Si tienes dificultad o las uñas son gruesas, deja que lo haga el podólogo.
- Calzado adecuado: zapato de punta ancha, material transpirable, suela firme no resbaladiza, interior sin costuras. Nunca andar descalzo, ni en casa. Revisa el interior del zapato con la mano antes de ponértelo por si hay algún objeto dentro.
- Medias sin costuras: evita medias con elástico apretado o costuras que presionen. Las medias específicas para diabéticos son sin costuras y sin compresión en el talón.
Signos de alarma: cuándo llamar inmediatamente
Si eres diabético y observas cualquiera de estos signos, no esperes a tu próxima revisión programada. Llama ese mismo día:
- Una herida que no mejora en 2-3 días.
- Cambio de color en cualquier parte del pie (blanquecino, azulado, negro).
- Un pie notablemente más caliente o más frío que el otro.
- Olor anormal o secreción de una herida.
- Inflamación rápida de un dedo o del pie sin causa aparente.
- Fiebre acompañada de lesión en el pie.
El papel del podólogo en el equipo multidisciplinar
El manejo óptimo del pie diabético requiere un equipo: endocrinólogo (control glucémico), enfermería (educación diabetológica y curas), médico vascular (cuando hay compromiso circulatorio) y podólogo (cuidado preventivo, tratamiento de lesiones superficiales, ortesis).
El podólogo especializado en pie diabético realiza: exploración neurológica (monofilamento de Semmes-Weinstein, diapasón), exploración vascular (índice tobillo-brazo), tratamiento de callosidades y helomas de forma segura y estéril, quiropodia terapéutica y asesoramiento sobre calzado y ortesis.
¿Cada cuánto tiempo debe ir el diabético al podólogo?
La frecuencia de visitas depende del nivel de riesgo:
- Riesgo bajo (sin neuropatía, sin vasculopatía): una revisión anual.
- Riesgo moderado (neuropatía o vasculopatía sin úlcera previa): cada 3-6 meses.
- Riesgo alto (neuropatía + vasculopatía, o úlcera previa): cada 1-3 meses.
- Riesgo muy alto (úlcera activa o amputación previa): seguimiento continuado hasta resolución.
En Clínica Crespins ofrecemos el servicio de podología para pacientes diabéticos de Xàtiva y La Costera con el protocolo de seguimiento personalizado según nivel de riesgo. Si tienes diabetes y aún no has integrado al podólogo en tu equipo de salud, este es el momento de hacerlo. El coste de la prevención es una fracción mínima del coste —económico, pero sobre todo personal— de una complicación grave.