La falta de hueso ya no es un obstáculo para los implantes dentales. Con las técnicas de regeneración ósea guiada, creamos la base necesaria para un implante seguro y duradero.
Tras la pérdida de un diente, el hueso maxilar que lo sostenía empieza a reabsorberse progresivamente. En tan solo un año puede perderse hasta el 25% del volumen óseo disponible. Cuanto más tiempo pasa, más difícil se vuelve colocar un implante. La regeneración ósea detiene esta pérdida y reconstruye el tejido necesario antes o durante la colocación del implante.
Seleccionamos la técnica más adecuada en función del volumen óseo perdido y la zona a tratar, siempre tras un TAC 3D.
Combinación de material de injerto y membrana de barrera para guiar el crecimiento del hueso en la zona deseada. Es la técnica más habitual para defectos localizados.
Técnica específica para la zona posterior del maxilar superior, donde el seno neumático limita la altura disponible. Se eleva el suelo del seno y se rellena con material de injerto.
Puede usarse hueso propio del paciente (calota, mandíbula, cadera) o sustitutos óseos sintéticos y de banco tisular, todos certificados y biocompatibles.
La respuesta la da el TAC 3D. No todas las situaciones requieren esperar: en muchos casos se regenera y se implanta en la misma cirugía.
Cuando la pérdida ósea es moderada, podemos colocar el implante y realizar la regeneración en la misma sesión. Menos tiempo de tratamiento total, menos molestias para el paciente.
En defectos óseos grandes, es preferible regenerar primero y esperar entre 4 y 6 meses la cicatrización completa antes de colocar el implante sobre una base sólida.
Sin compromiso. Diagnóstico completo.